Mano caliente

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Este juego debe su nombre a que se calienta la mano del paciente en él con las palmadas que le dan; si bien entre personas finas los golpes deben ser ligeros, porque los muchachos y gente rústica son los que se complacen en sacudir recio sobre la mano del que sufre. El que sale a la suerte paciente se arrodilla delante de una señora, y pone la cabeza sobre sus rodillas, de manera que no pueda ver al jugador que se acerca, y pone una mano hacia atrás abierta. Uno do los jugadores sacude ligeramente en ella, y el paciente se vuelve al punto para adivinar, por el aire de los jugadores que se mantienen en fila, quién es el que le ha tocado. Si acierta le sustituye la persona adivinada; pero si no, continúa con su tarea.