El huevo escondido

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Se elige de antemano el que ha de buscar el huevo, y se le previene del secreto del juego,
Después se le hace ausentarse del salón, y se dice a todos los hombres que se quiten los sombreros. Se trata entre todos de esconder el huevo; y discurriendo sobre los medios a este efecto, se procura que aquel a quien se quiere chasquear, convenga en ocultarlo en su sombrero, poniéndolo en la cabeza. Hecho ya esto, se llama al buscador, a quien se impone una gran prenda de pago si no lo encuentra en el espacio de uno o dos minutos, el registra a todos, fingiendo afanarse e impacientarse, mientras el que dirige el juego está con el reloj en la manó, contando los segundos que van pasando. Después de varias, diligencias y fingiendo ya incomodarse, y que desespera de hallar el huevo, se dirige al que lo tiene, y dándole un apretón en el sombrero, le dice: -dígame usted D.N.¿dónde está este diablo de huevo? –se deja inferir que no tarda en manifestarse corriendo la clara y yema por la frente del tonto que se ha dejado engañar. Así es que este juego no debe hacerse sino con personas cuyo carácter bondadoso se conozca, y con quienes haya cierta franqueza que se lo haga soportable.